Que fácil es hacer un resumen que refleje las actividades realizadas el día 21 de abril en Iltiraka, con el alumnado y profesorado del colegio El Donadío. Es cuestión de relatar juegos y manualidades realizadas, y ya está. Todo el mundo satisfecho, y a otra cosa. Pero no es así de fácil, o por lo menos a mi me cuesta mucho expresar todos los sentimientos vividos, por todas las partes implicadas, durante esas horas que, por tercer año, pasamos juntos.
Llegamos temprano para poder preparar los diferentes juegos y montar las mesas de manualidades y títeres que haríamos a lo largo de la mañana. Cuando sentimos las voces de la chiquillería por el olivar arriba, el corazón nos dio un vuelco, y la alegría de volvernos a ver fue reciproca. Las niñas y los niños ya están mas grandes, como no podía ser de otra forma. Incluso Mateo, el mayor de los alumnos del año pasado, ya no ha venido porque está en el instituto de Úbeda, pero a cambio ha venido un nuevo chiquillo, muy pequeñito y alegre, que, al principio, estaba algo retraído, pero cuando ha visto los saludos y abrazos que nos damos tanto con el profesorado como con el alumnado, rápidamente se ha integrado. La directora del centro nos entrega un pequeño obsequio: una foto grupal del año pasado. Nos resulta muy emocionante, y mas cuando nos comenta que el alumnado llevan todo el curso preguntando que cuando van a venir a jugar con nosotros. La seño les responde: cuando no llueva, así que cuando deja de llover le vuelven a preguntar. La seño pacientemente les indica que cuando haga mas calor, por lo que nada mas empezar estos calores, ya le están reclamando la subida a Iltiraka. Y hoy, por fin, ha llegado el gran día que llevan todo el curso esperando.
Como viene siendo habitual el primer juego es el de pistas, que tanto les gusta, y que cada vez resulta mas difícil de realizar, pues conocen todos los rincones de la zona de acampada. Nos hemos esforzado y escondido mejor las pistas para que les resultase difícil encontrarlas. En algunas de ellas han necesitado ayuda bien por nuestra parte, bien por parte del profesorado, pero al final han conseguido el ansiado tesoro, que, como siempre, consiste en un libro. Pero sobre todo hemos desarrollado un trabajo en equipo, donde los mayores cuidan de los mas pequeños. Han recordado el funcionamiento de la brújula, repasado los puntos cardinales, y lo mejor de todo es que han puesto en valor a las personas mas pequeñas del grupo, o con mayores dificultades psicomotrices.
Un ratillo para desayunar y retomamos las actividades. La primera consiste en elaborarse un avatar con diferentes materiales, principalmente Goma eva de diferentes colores, que les permite dar rienda suelta a su imaginación. Hay autenticas maravillas, y otras, curiosamente las elaboradas por los adultos, que son una “chapucilla”. Pero resulta muy interesante desarrollar su autoimagen. Luego sentados en circulo damos lectura, uno a uno, de una selección de poemas de Glora Fuertes, que leen, con mas o menos dificultad (hay que recordar que algunas y algunos no saben casi leer debido a sus limitaciones), y que posteriormente colorean los dibujos que acompañan a los poemas, para formar un libro que se llevarán al colegio.
La siguiente actividad es la “pesca”, en la caja de la fabrica de cuentos, de personajes, lugares, argumentos, finales, etc., para elaborar un “improvisado” cuento. Hay que poner un poco de orden, pues todos quieren pescar a la vez, y solo puede hacerse de uno en uno. Ya tenemos esbozados un par de cuentos, y pasamos a la habitación contigua, donde hemos montado un pequeño escenario de marionetas, y sobre una enorme mesa hemos extendido un montón de ellas, para que por riguroso orden de edad, de menor a mayor, vayan eligiendo. Hay un enorme revuelo con los diferentes muñecos. Lo cogen, los intercambian hasta formar tres grupos de actores para interpretar los cuentos elaborados. Pero como ocurre casi siempre que la gente coge un muñeco, se bloquean y no saben que decir, así que le ayudamos un poco, por lo que de los cuentos elaborados, no queda nada. Todo es improvisación. Genial. Hasta el profesorado, que hasta ese momento estaban algo retraídos, forma un grupo de actores y hacen su propio cuento. No paramos de reír con las ocurrencias de la gente. Volvemos a las mesas de manualidades situadas al aire libre, para “tatuarnos” y pintarnos las caras. Hay auténticas artistas. Las caras y los brazos se convierten en autenticas obras de arte, con mas o menos maña a la hora de utilizar las plantillas. Hay un constante ir y venir a los espejos de los aseos para asegurarse de la integridad y belleza de las diferentes pinturas.
Antes de que nos demos cuenta ha llegado la hora de irse hacia el pueblo, así que cantamos la canción de la despedida y enfilan el olivar abajo, cargados con los frutos de sus manualidades, con el libro de poemas, la caja de la pesca de cuentos, y un cachito de nuestros corazones, que se quedan algo maltrechos por su partida, pero ya ideando nuevas actividades para el año próximo.
Participantes de AGAE, Rosi, Javier y Ramon


