Una vez pasada la vorágine navideña había que recibir al nuevo año de una forma diferente a las “tradicionales” uvas de Nochevieja. Pero la agenda festiva se encuentra desbordada, así que dejamos pasar unos días para que los cuerpos terminen de digerir tanta fiesta y tanto jolgorio. El día once de enero es buena fecha, pues los reyes ya se han marchado y no andamos tan lejanos del comienzo del nuevo año. El lugar para la celebración, sin duda alguna: ValleScout.
Alentados por Rosi, y siguiendo sus sabios consejos, este año hemos decidido festejarlo con inspirados disfraces de un casual encuentro con una asociación cultural que participaban en el rodaje de una película, durante nuestra visita al jardín botánico de Málaga. Así que dicho y hecho. Convocatoria general a AGAE, y a todas las asociaciones que vienen colaborando con nosotros, así como a todas las amistades y familiares que les apeteciera venir. Requisitos para participar: disfraz evocando los principios del siglo XX y, sobre todo, muchas ganas de pasarlo bien, disfrutando entre personas muy queridas.
El domingo se presentó un magnífico día de sol de invierno que aliviaba el frio reinante, pero que nos dio una pequeña tregua, como si fuese un acto de complicidad con la fiesta que se avecinaba. Poco a poco fue llegando el personal, aunque algunos ya estábamos allí desde el viernes, y otros desde el sábado. Tras un torrente de abrazos, besos y saludos en general, procedimos a llenar el mostrador, a modo de buffet libre, con una ingente y variada cantidad de comida aportada por las personas participantes. Luego una extensa batería de fotos, individuales, en grupo, en parejas, etc. Llena de risas y alegría.
Algunos disfraces estaban muy conseguidos, especialmente los de las chicas, que rebosaban de esplendor. Los chicos tampoco se quedaban atrás, consiguiendo entre todas y todos crear un ambiente muy ajustado a la época que pretendíamos imitar. La selección musical de la época amenizaba el encuentro sirviendo, posteriormente, para bailar, bien a los sones de Ragtime, tango o vals.
Un paseo por el buffet montado en la barra, unos cafelitos e infusiones calentitas, y a charlar, sestear, pasear y, sobre todo, jugar y reír.
Un inolvidable día cargado de emociones y buen ambiente, que todas las personas participantes desean repetir.
SLPS.


