Entrega de la Piña de Plata al Grupo Scout Poseidón 304

         Hacer entrega de la Piña de Plata, máximo galardón que concede AGAE, es siempre motivo de orgullo tanto para la asociación, como para las personas que realizan la entrega de dicho galardón. Pero este año, tanto la concesión, como la ceremonia de entrega, han tomado un cariz especial, no podía ser menos, porque a los cincuenta años de dedicación al escultismo, la innovación metodológica que supuso en su día la aplicación de la coeducación, la creación de la unidad de castores mas antigua de España, la multitud de premios en diferentes festivales de la canción, y un largo etcétera, hay que añadir lo que el grupo Poseidon representa para muchos de los miembros de AGAE, pues nos une un vínculo emocional innegable y mantenido durante todos estos años. El nacimiento de AGAE se produce por el empuje de antiguos miembros del grupo 304, hace ya veinticinco años, y se mantiene a través de generaciones posteriores.

         Conjugar la entrega de la Piña de Plata, con la cena aniversario del Poseidón, creo que ha sido todo un acierto, a pesar de lo ruidoso de la celebración. La presencia de la directiva de AGAE, expresamente desplazada hasta el lugar de la ceremonia, la emoción, y me tomo la libertad de hablar en primera persona, sentida al hacer entrega del galardón a mi grupo, y la ilusión del actual Kraal, representado por Emilio y Ana, Ana y Emilio, tanto monta, conformaron un ambiente entrañable que resultó contagioso al resto de personal allí presente.

         El reencuentro de las tres personas que fueron cronológicamente los primeros jefes de grupo: Javier Muñoz, Carlos Borregón  y Emilio Guitian (venido expresamente desde Canarias) añadió mas emotividad, si cabe, al evento. Toda una fiesta cargada de alegría, por los reencuentros, y de ilusión por la continuidad crearon un momento inolvidable.

 Larga vida al grupo Poseidón 304.

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