El domingo, 8 de febrero, Granada volvió a sonar a escultismo. Sonó a guitarras, a palmas, a risas, a estruendo juvenil y a esas canciones que se aprenden casi sin darse cuenta y que, con los años, terminan formando parte de quienes somos. El Festival de la Canción Scout fue mucho más que un certamen musical: fue un encuentro vivo, intergeneracional y profundamente emotivo.
El acto, organizado este año por el grupo Poseidón, tuvo lugar en las instalaciones de la Feria de Muestras de Armilla y se abrió con puntualidad scout, a las 10 en punto de la mañana. La presentación corrió a cargo de Leo, un scouter del grupo San Francisco de Sales, que con su imponente presencia y voz profunda supo mantener viva durante toda la mañana la energía del encuentro.
Quedó de manifiesto desde el principio un sincero agradecimiento de la Delegación de escultismo de Granada, por parte de su presidenta, al Excelentísimo Ayuntamiento de Armilla. Estuvieron presentes la alcaldesa, Loli Cañavate, la delegada de Cultura y el Concejal de Juventud.
La primera actuación correspondió a la guilda musical de AGAE, que quiso sumarse a la celebración del 50 aniversario de los grupos San Francisco de Sales y Poseidón, recuperando una de las canciones de este último grupo más bonitas: “Cada día un nuevo día”, compuesta por Manuel Fernández Cruz. Tras la presentación de la Guilda Musical por parte de Antonio Lillo, Vicepresidente de la asociación, Toñi Fernández explicó al público que el año de su creación, 1982, la canción no tuvo fortuna en la fase nacional del certamen, una circunstancia que se ha querido revertir simbólicamente volviendo a cantarla 50 años después como homenaje y acto de reparación.
A continuación, el escenario fue acogiendo a los distintos grupos participantes. Algunos lo hicieron en formato de competición, otros fuera de concurso; pero todos con la misma ilusión de compartir su trabajo. Las canciones llegaron acompañadas de vídeos originales, con coreografías y mensajes que conectaron de inmediato con el público, invitándolo a levantarse, a bailar y a sentirse parte del espectáculo. Casi nadie se limitó a mirar: el festival se vivió de pie, con palmas, saltos y risas. Todo el recinto era un bullicio alegre y contagioso.
Los componentes del jurado del festival, entre los que se encontraba un miembro de AGAE, Fernando Lillo, supieron valorar el esfuerzo y la creatividad de los grupos concediendo varios premios y designando la canción ganadora que representará a Andalucía en el festival que se celebrará próximamente en Córdoba. La canción, del grupo 40 Domingo Savio, lleva por título “Aquí hay un fuego”.
Como buen festival scout, la animación fue constante y el estruendo, garantizado y eso siempre se reconoce. Esta vez doblemente: AGAE recibió un premio honorífico por ser sus miembros los más “bailongos” y el grupo Ilípula recibió el premio de animación auténtico.
Cuando el festival llegó a su fin, seguimos de celebración. Los miembros de la guilda musical, con su coordinadora al frente, Marta Ghini, nos trasladamos a una pizzería cercana.
Un año más, la música vuelve a demostrar su papel esencial dentro del escultismo, como herramienta educativa, espacio de expresión y lenguaje común. Desde los más jóvenes hasta los scouts adultos, reconocemos en las canciones ese hilo invisible que nos une a todos. La mañana del día 8 de febrero hubo algo más que canciones, hubo memoria, experiencias compartidas y también mucha emoción, porque hay personas que, incluso cuando ya no están, siguen cantando con nosotros.


